
Se trata de una Ducati Monza 250 de 1965 construida por Dave Hartleip, que la encontró tirada en un granero y no dudo en transformarla en es esta preciosa caferacer.
Las lineas limpias y puras de esta ducati 250, la convierten en una seductora caferacer, del más puro estlilo High tech del momento.
Aunque al analizarla bien hay mucho más ingenio y buen gusto que high tech: El chasis tiene toda la parte trasera reformada para dejarlo en lo más minimalista posible. El colín bajo, enrasado en línea con el depósito, que no es ni más ni menos que un deposito original de una Benelli mojave 360 de 1969, aunque pueda parecer una trabajo especial para esta moto. Quizás el trabajo más especial es el escape que discurre por debajo de la moto y se divide dos, para seguir el contorno superior de la rueda trasera.